La influencia del estado emocional sobre la motivación
La falta de motivación puede coexistir con ansiedad constante, estrés elevado, preocupación excesiva, pensamientos negativos recurrentes, miedo sin razón aparente o ataques de pánico. En algunas personas también puede relacionarse con tristeza persistente, depresión, sentimiento de vacío, llanto frecuente o desánimo constante, contribuyendo a una disminución del interés por las actividades habituales.
